Lazarillo nació desde un propósito profundo: crear ediciones con sentido, capaces de mostrar lo invisible, educar con sensibilidad y abrir espacios de reflexión, empatía y conciencia. Sin embargo, esta no fue la idea inicial de nuestro proyecto.
Humana de Era y Lúa, y también de Bauer y Copito, quienes hoy viven en el cielo y siguen acompañándola desde otro lugar. Es curiosa por naturaleza, observadora y en constante aprendizaje. Profesora de vocación, con un Magíster en Psicopedagogía y diplomados en Neurociencias, Psicología Positiva y Bienestar, integra el conocimiento académico con una mirada humana y sensible. Su trabajo se caracteriza por el respeto por los ritmos individuales, el cuidado del vínculo y la convicción de que aprender puede —y debe— ser una experiencia significativa, amorosa y transformadora. Le apasiona profundamente el área de la inclusión y cree, por sobre todo, en ver a la persona antes que el diagnóstico. Desde esa convicción nace su deseo de crear una editorial inclusiva y entretenida, un espacio donde todas las infancias se sientan vistas, valoradas y capaces de aprender desde quienes son.
Todo comenzó luego de la muerte de Bauer, el primer perrito de raza galgo de 12 años que tuvo Margarita con el que solo compartió 5 meses, pero que cambió su vida para siempre. El deseo de que el mundo conozca a los galgos por ser una raza tranquila, amable, noble, divertida, humilde y muy, pero muy dormilona y amante de los sillones, fue el motor que nos impulsó hasta donde estamos hoy. Y es que cuando un galgo llega a tu vida, nunca nada vuelve a ser igual.
Margarita conoció a Valentina en un canil de perros en Santiago, cuando llevaron a sus perritas Lúa y Carlota a jugar. Lúa y Carlota eran hermanas biológicas y habían sido adoptadas luego de que valientes rescatistas lograran sacarlas de un lugar muy hostil en el que vivían junto a su mamá y sus hermanos. Ese día, mientras las perritas corrían y jugaban, intercambiaron sus contactos. Tiempo después, ya en pleno período de pandemia, comenzaron a escribirse por chat. Fue entonces cuando Margarita le dijo a Valentina: “Quiero hacer un libro para niños y niñas en el que el protagonista sea un galgo. ¿Puedes ayudarme?”. Así comenzó Ediciones Lazarillo, aunque en ese momento ninguna de las dos lo sabía. Valentina trabajó en Ediciones Lazarillo hasta el año 2024 y fue una parte fundamental en la creación y el desarrollo de este hermoso proyecto. Gracias, Valentina. 💛
Con el propósito de hacer realidad la promesa que le hizo a Bauer, Margarita comenzó a contarle a amigos, familia y conocidos, su idea de escribir un libro. Así conoció y motivó a otros para unirse a hacer realidad su sueño, que luego se convirtió también en el sueño de otros profesionales, fundaciones e independientes de rescate de animales, y médicos veterinarios. Gracias a ellos entendimos que unir nuestras profesiones y ganas podrían ser la mejor herramienta para materializar este sueño. Cada uno de ellos confió en nuestro proyecto y sobre todo, lo hizo posible. Aprendimos que la colaboración es el eje central de nuestro trabajo.
Así, creamos Ediciones Lazarillo, una marca que busca ser el puente que une las causas que nos importan con nuestro propósito más transversal y permanente: eliminar barreras de accesibilidad y crear oportunidades para todos. Vemos diariamente cómo se busca incluir a personas en un mundo que también les pertenece. Por eso, en Ediciones Lazarillo nos comprometemos a diseñar y crear productos y servicios que puedan ser leídos y comprendidos por todos, respetando la autonomía de los niños y niñas. Elegimos ser diferentes y trabajar en ediciones para todos.
A pesar de que muchas de las cosas que pensábamos al inicio de este proyecto, fueron cambiando, la idea de hacer de la historia de Bauer, nuestra causa, se mantiene intacta. Por eso decidimos que en cada edición de Lazarillo trabajaremos por una causa que genere cambios positivos y apoyaremos a quienes ya están trabajando en ello. Tu compra ayudará económicamente a las fundaciones u organizaciones que están trabajando constantemente por hacer del mundo, un lugar más amable y empático.